¿Disfrutas paseando con tu perro?

17 febrero, 2014 at 12:03

Uno de los momentos más importante a lo largo del día con nuestros amigos de 4 patas son los paseos. Es una rutina que se produce 3-4 veces al día y que ha de producirse todos y cada uno de de los días, ya sea co lluvia, nieve, frío polar o las ciclogénesis estas de moda ahora.

Muchos propietarios de perros nos dicen que ni siquiera después de estos paseos sus perros se quedan tranquilos en casa, que qué pueden hacer, que qué hacen mal, si lo saco 4 veces al día y estoy fuera más de una hora!! Bien, el tema de los paseos es algo que debemos de cuidar mucho, y es extremadamente sencillo hacerlo bien, claro que también hacerlo mal.

Casi siempre veo a la gente paseando al perro a su ritmo, como si fueran de un sitio de origen hacia otro de destino, casi invadidos por el ritmo que nos marca el día a día… Bien, lo primero que debemos interiorizar es que pasear es pasear, no ir a ningún lado. Este concepto es extremadamente importante a la hora de sacar a nuestro amigo e igual de sencillo, y es el que sentará las bases de un paseo tranuilo, relajante y sin frustaciones por parte de ninguno de los dos.

Los perros tienen otro ritmo distinto al nuestro, otros puntos de interés a lo largo del camino… si aprendemos a respetar esto (pararse a oler, a marcar, a rebozarse por un cesped recién regado…) empezaremos a notar diferencias desde el minuto 1 con nuestro amigo.

Una vez le decía a un propietario que el hecho de no dejar pararse a su perro a olisquear aquellos puntos que le resultaban interesantes era equiparable a cuando nosotros queremos parar a ver un escaparate y nuestro perro comienza a lloriquear, a tirar e incluso a ladrar… te has parado a pensar que tú haces exactamente lo mismo cuando él quiere pararse observar/olisquear algo?

Pongamos otro ejemplo: Sales con tu pareja de compras, a ella no le gusta demasiado el pararse en escaparates y además echan en la tele su serie favorita, por lo que cada vez que tú realizas un mínimo gesto de pararte a mirar algo, tu pareja te increpa metiéndote prisa o cuanto menos resopla, frunge el ceño y te pone esa cara que todos conocemos. No acabas esa “salida” de los nervios? a nuestros compis les pasa exactamente lo mismo. Es más, si consigues crear esa dinámica de pararte a esperar cuando él quiere olisquiear algo, verás que de pronto un día, cuando pares a observar un escaparate o similar, él esperará con la misma paciencia con la que tu esperas a que él compruebe eso que tanta curiosidad le creó.

Con esta sencilla rutina todo cambiará, yo espero que a partir de ahora esos paseos del infierno se conviertan en momentos de confianza del uno con el otro, de miradas cómplices para decir lo que las palabras no pueden y de entendimiento y colaboración mútua, porque de verdad que merece la pena y si es algo que tenemos que realizar todos los días, porque no hacerlo de forma más bonita y amable?

Salu2!